Faro Tour de 3 dias

Día 1

Bienvenido a nuestra gira por el Algarve. ¡Vamos a recorrer toda la región! Estamos en el comienzo, este es nuestro tour de 3 días por Faro. Desde aquí, nos mantendremos cerca de la costa y nos moveremos hacia los rincones más occidentales de la región. Luego iremos hacia el interior, viajando hacia el este a través de las regiones montañosas hasta que lleguemos a la frontera española, para luego volver a la costa y lentamente de regreso a Faro.

Muchos viajeros son atraídos por el Algarve gracias a sus deslumbrantes playas, sus cálidas noches de verano, sus campos de golf de primera división y sus asombrosas características naturales, que prometen dejar a los visitantes impresionados. Mientras que su popularidad continúa creciendo alrededor del mundo, existe aún una zona del Algarve que permanece inexplorada por muchos: Faro, la puerta de entrada al Algarve.

El aeropuerto de Faro suele ser la primera parada en la ruta hacia el Algarve, y para algunos, es la única faceta de Faro que verán. Esta ciudad subestimada es, de hecho, la capital del Algarve, pero recibe mucha menos atención que sus pueblos de vacaciones vecinos en el oeste. Por eso decidí que Faro merecía algo más que una visita relámpago. A las 10:15h aterricé en el sur de Portugal por primera vez con una maleta y la idea de explorar cada pueblo del Algarve.

Era setiembre tardío y la temperatura seguía siendo lo suficientemente cálida como para bañarse. En 15 minutos un taxi podría llevarme a la playa de Faro o al centro de la ciudad, todo lo que tenía que hacer era escoger. Por motivos de conveniencia, me decidí por la última opción y me dirigí directamente a Luxury Guest House_Opus One, mi casa durante los próximos dos días.

Después del check-in ya estaba lista para mi paseo matinal. En menos de 5 minutos estaba delante de la Igreja do Carmo, una iglesia barroca que data del siglo XVIII y fue pagada con oro brasileño. La primera cosa que captó mi atención fueron los brillantes marcos de ventana pintados de amarillo, en contraste con el óxido de la fachada del edificio. De la parte superior de las torres de la iglesia emergen grandes nidos de cigüeña, una vista que a la larga encontraría en la mayoría de los monumentos altos de los pueblos.

Entré en el interior y me impresionaron aún más los detalles dorados que adornaban las paredes de la iglesia de arriba abajo. Mi entrada también incluía una visita a la Capela dos Ossos (“capilla de los huesos”), que se encuentra justo detrás del principal edificio de la iglesia. “Detente aquí y considera el destino que te sobrevendrá”, leo antes de entrar en una habitación totalmente decorada con huesos y calaveras observándome desde cada ángulo. Estos son los restos de casi 1.000 monjes que fueron exhumados de un cementerio local abarrotado durante el siglo XIX. Por espeluznante que sea, te recuerda que la vida es efímera y que nuestro destino se encuentra entre esas paredes.

Después de la capilla, seguí el camino hasta el puerto deportivo de Faro, donde muchos vecinos amarran sus barcos. Desde ahí, caminé hacia el casco antiguo a través del histórico Arco da Vila. Fui bienvenida por el santo patrón de la ciudad, Santo Tomás de Aquino, la figura que se encuentra en lo más alto de este arco neoclásico que marca la entrada al vecindario medieval conocido como Vila-a-Dentro.

Una vez dentro, encontré la Catedral de Faro, un edificio espléndido que durante la ocupación árabe sirvió como mezquita. Posteriormente, con los ataques de las tropas inglesas y una oleada de terremotos devastadores, la iglesia fue sometida a una serie de renovaciones que alteraron significativamente sus rasgos originales. El resultado es una mezcla auténtica de arquitectura renacentista y barroca. Pero es en la cima de la torre del reloj donde se encuentra la belleza auténtica. Si sigues las escaleras estrechas hasta lo alto de la catedral, serás premiado con unas vistas impresionantes de la ciudad de Faro y el Parque Natural Ria Formosa. Este es uno de los mejores miradores de la ciudad y el lugar perfecto para capturar la puesta de sol.  

El sonido de mi estómago rugiente fue eclipsado por las doce campanadas de la iglesia, la señal de que era hora de comer. Mientras caminaba hacia el Museo de Faro, me tropecé con el restaurante Faz Gostos, donde me asenté para mi primera comida portuguesa. Supuse que, ya que estaba al lado de la costa, debería pedir pescado. Así que analicé el menú y encontré una cazuela de lubina con almejas y gambas, una deliciosa introducción a la cocina local. (Ten en cuenta que Faz Gostos no está abierto para almorzar durante los fines de semana).

Con mis niveles de energía reabastecidos, continué mi paseo y entré en el Museo Municipal de Faro, donde descubrí más sobre el contexto histórico del Algarve a través de su colección de artefactos. Desde la época prehistórica hasta el período neoclásico, el museo presenta una variedad de artículos, pero fueron los grandes mosaicos romanos que me sedujeron, y el jardín del claustro vigilado por las gárgolas escondiéndose justo debajo del techo.

Salí en dirección al Jardim da Alameda João de Deus, el jardín más grande de la ciudad. Guiada por el pasillo de palmeras, fui dirigida a una casa a rayas pequeña con preciosos detalles islámicos. También encontré otro edificio neo-árabe, un antiguo matadero, ahora sede de la biblioteca principal de la ciudad. Si no fuera por los pavos reales deambulando por el jardín, podría sentirme perfectamente en Marrakech. 

Después de un relajante paseo y de disfrutar una agradable taza de té en el café del jardín, me dirigí al restaurante Chefe Branco para una deliciosa cena casera. El final perfecto para mi primer día en Faro. El hecho de que estuviera situado en línea recta hacia mi hotel previno cualquier posibilidad de perderme, lo que era casi inevitable después de algunas copas de vino…

Mapa de la ruta a pie del día 1 de este tour


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Día 2

Siempre hay un buen motivo para salir de la cama cuando hay comida implicada.

Para mi segundo día en Faro, reservé un tour con Eating Algarve Food Tours para poder aprender más sobre la gastronomía local. Y cuando digo aprender, me refiero mayoritariamente a probar. El Fisherman’s Tours (“tour de los pescadores”) empezó en el Mercado Municipal de Faro, un mercado moderno donde los productos frescos son puestos en exhibición y cuidadosamente escogidos por transeúntes haciendo su compra semanal. Junto a mí, se encontraban en el tour dos periodistas americanos y tres jóvenes holandesas. 

Nos encontramos con el guía del tour y residente de Faro, António, a las 10:00h e inmediatamente salimos a probar nuestro primer capricho. Aparecimos en un pequeño café donde degustamos un plato con cerdo, la única parada del tour que incluiría carne. A partir de ahí, fuimos obsequiados con una selección de sabroso marisco y dulces locales. Después de un paseo tranquilo a través de los puestos de pescado del mercado y eligiendo cangrejos vivos, nos dirigimos poco a poco al casco antiguo y al puerto deportivo.

Durante el camino paramos en varios cafés, incluyendo una tienda de vino donde disfrutamos de una cata de vinos acompañada por un plato de atún y caballa. Para el postre, Vila Adentro nos deleitó con sus tradicionales pastelitos, combinados con almendras, higos, algarrobo, naranja y boniato. El edificio en sí respira historia, con catacumbas debajo del suelo que datan del siglo XIII y azulejos decorativos que embellecen las paredes, un recuerdo de la época en que el edificio fue una fábrica de azulejos. Actualmente, el restaurante es una parada obligatoria para aquellos que, como nosotros, están ansiosos por probar la cocina del Algarve.

Algunos de los lugares del tour estaban bastante escondidos, lo que hace fácil pasarlos por alto a primera vista. Con este tour tuvimos la oportunidad de desentrañar algunos de estos lugares secretos y aprender más sobre el patrimonio culinario de la región. Nuestra última parada fue el Columbus Bar, un galardonado establecimiento de cócteles con un apasionado equipo listo para servirte una copa en cualquier momento. Fue aquí donde nos despedimos una hora más tarde de lo esperado, ya que la comida, el vino y la conversación envolvente con nuestro guía nos hizo perder completamente la noción del tiempo.

Salí del bar y me dirigí directamente a Cais da Porta Nova, donde salté a un ferry hacia Ilha da Barreta, también conocida como “la isla desierta”, y el punto más al sur de Portugal. 35 minutos más tarde llegamos a la orilla de la isla. Deserta está a años luz de las playas abarrotadas del Algarve. De hecho, esta es una de las playas menos frecuentadas del sur. Pertenece al Parque Natural Ria Formosa, junto con otras cuatro islas que conforman este laguna costera, considerada una de las siete maravillas naturales del país. No muchos extranjeros llegan hasta aquí, e incluso para algunos lugareños, este refugio paradisíaco sigue siendo un territorio desconocido. Aquellos que se aventuran de esta manera son recompensados con playas de arena blanca, una fauna increíble y aguas cristalinas, todo por un viaje de 10€. ¡Esto sí que es un billete barato hacia el paraíso!

Saqué la toalla de la bolsa y me senté a leer un libro antes de sumergir mis pies en el agua. Al menos aquí no tenía que preocuparme de que alguien me salpicara, ya que había suficiente espacio para todos.

Si tienes hambre, solo hay un lugar al que puedes ir: Estaminé es el único restaurante en Ilha Deserta y, sorprendentemente, es uno de los mejores restaurantes del Algarve. Sus especialidades incluyen platos de marisco, lubina, almejas y dorada.

Como ya había cubierto el cupo de pescado por día, decidí regresar al continente para la cena. Terminé en Portas de São Pedro, un restaurante local, convenientemente ubicado justo al lado de mi hotel. "Está estrictamente prohibido abandonar esta taberna con hambre": este es el último de los “diez mandamientos” escritos en el menú del restaurante, y ni se me pasó por la cabeza romperlo. Empecé pidiendo un plato de queso, seguido de un plato de carrillos de cerdo rellenos de salsa de tomate y para terminar un arroz con leche y una copa de vino de Oporto. Misión cumplida.

Fue un día agotador, así que volví directamente al hotel y al instante me quedé dormida.

Mapa de la ruta a pie del día 2 de este tour


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Día 3

Después de dos días explorando la capital del Algarve, solo quedaba un lugar en mi lista: Estoi. Esta pequeña ciudad está a solo media hora de Faro y vale la pena visitarla.

Tenía un ticket para el autobús de las 12:35h, así que aún me quedaba tiempo para hacer una visita rápida al Museo Regional del Algarve. Aquí, encontré una serie de fotografías que muestran cómo el Algarve ha evolucionado a través de los siglos, como así como los objetos tradicionales utilizados para la pesca y los trajes típicos.

Una vez hube terminado la visita, me dirigí a la terminal de autobuses y me subí al autobús para Estoi. Hay dos paradas en el trayecto, una te deja cerca de la iglesia de Estoi y la otra cerca de la Villa Romana de Milreu. Decidí comenzar por la iglesia y luego seguí el camino hacia el Palacio de Estoi.

La Igreja Matriz de Estoi se encuentra justo en el centro de la ciudad. Fue construida en el siglo XV, y al igual que la iglesia de Faro, también se vio afectada por el terremoto de 1755 y fue restaurada más tarde, recuperando su antigua gloria.

Es difícil pasar por alto el Palacio de Estoi, con su fachada predominantemente rosa y sus lujosos jardines. Este palacio del siglo XIX es ahora un hotel, con poco más de 60 habitaciones, un spa y dos grandes piscinas, junto con muchas otras instalaciones que podrían encontrarse en los mejores hoteles. Su interior es digno de un museo, con magníficos techos de yeso, impresionantes candelabros y figuras mitológicas en el paredes. Afuera, estatuas de diosas y paneles de azulejos se esconden entre la vegetación. Los visitantes, como yo, están autorizados a explorar el jardín principal y la gran sala del hotel. Muchos amantes eligen el Palacio de Estoi como su lugar de celebración de su boda o un sitio donde relajarse durante su luna de miel. Lejos del bullicio de la ciudad, parece el sitio perfecto para celebrar cualquier momento especial.

Reservé una mesa en el hotel del restaurante, O Visconde, y tuve la oportunidad de sentarme en su hermosa terraza, con la campiña del Algarve al fondo.

El restaurante ofrece una variedad de delicias regionales, incluida la cataplana, que de forma similar al Tajín se llama así gracias a la sartén donde es preparada. La cataplana de pescado es la más famosa en todo el Algarve, pero aquí también sirven una con lomo de cerdo y almejas. Con tantas opciones disponibles fue difícil tomar una decisión. El camarón frito con ajo parecía un buen lugar donde empezar, y luego, por supuesto, la cataplana de pescado, para ver qué causaba tanto revuelo. Definitivamente no me decepcionó, y si hubiera tenido un poco más de espacio en el estómago hubiera pedido uno de los muchos apetitosos postres del menú. Supongo que tendré que reservarlo para mi próxima visita.

Un café me dio suficiente impulso para continuar mi caminata hacia la Villa Romana de Milreu. Este yacimiento bien conservado fue ocupado por los romanos durante el siglo I dC y sirvió como villa de lujo en los siguientes siglos, presentando un complejo de baños y un gran templo. La mayoría de sus mosaicos todavía están intactos y muestran un claro énfasis en los motivos marinos. La entrada costó  2€ que no parecían suficientes para proteger esta pieza perdida de la historia.

Iba a pasar la noche en Vila Monte do Casal, a unos pocos kilómetros del centro, justo lo que necesitaba después de dos días de caminar sin parar. Tomé un taxi para llegar allí y fui más que feliz al poder relajarme en mi habitación con vistas al mar durante el resto del día.

Situado en la cima de una colina, Vila Monte do Casal ofrece impresionantes vistas de las islas ahora aparentemente lejanas del Parque Natural Ria Formosa. El personal es extremadamente acogedor, haciéndome sentir como en casa desde el momento en que llegué. Después de una merecida siesta, me senté y observé la puesta de sol desde el balcón de mi habitación antes de bajar de nuevo a cenar.

En 3 días pude ver casi todo lo que Faro tenía para ofrecer y estoy deseando explorar el resto de esta increíble región. El equipo de Iberian Escapes fue una gran ayuda en términos de planificación de este viaje. Además de darme un plan completo de cosas que hacer en cada pueblo, su equipo me ha ayudado a encontrar mi alojamiento, organizó visitas locales e incluso me alquilaron un coche, que me entregarán mañana en Vila Monte do Casal, así que no tengo que preocuparme por ir a buscarlo a otro lugar.

Mañana, conduciré hacia Loulé y continuaré mi viaje hacia el oeste del Algarve...

Mapa de la ruta a pie del día 3 de este tour






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